El verdadero Salvador, de AS DE ESPADAS según David Ispaster.

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“Don Salvador, “Salva” para sus amigos, era y debe seguir siendo todo un personaje. Tenía unas gotas de sangre real azteca, maya o filipina, que daban a su rostro un aire de eterna juventud.
Pero su medio natural era el mármol travertino. Era un verdadero aristócrata. También era un seductor. Y, seguramente, homosexual. Aunque carecía del menor sesgo de amaneramiento, había en él algo intrínsecamente femenino.
Pero no estaba resentido por ello. A fin de cuentas allí donde fuese siempre era el centro de las miradas. Y eso le bastaba. Pero ese aura no era de santidad. También tenía alma de “play boy”. Le gustaba estar a la última en todo. Y fantaseaba con la idea de hacer un crucero en yate por la costa dálmata. Los escolásticos habrían dicho de él que en el fondo era un frívolo. Pero los escolásticos eran unos intelectuales amargados y reprimidos. Hubiese sido un prelado perfecto.”

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