Palabras, sesgadas por la amistad, de Valentin Díaz, presentando al autor.
“AS DE ESPADAS”. PRESENTANDO A JAVIER OTAOLA
Casa del Libro. Bilbao. 12 de Noviembre de 2009
Yo creo que Javier Otaola es una de esas personas que no sabe perder el tiempo. Yo lo he conocido siendo ya un hombre maduro, pero no me resulta muy difícil imaginarme a Javier en las primeras etapas de su vida, aquí en este Bilbao húmedo de lluvia y ahumado de curas, que decía Blas de Otero.
Uno es en buena medida lo que ha ido forjándose, y viéndole hoy aseguraría que Javier fue un estudiante aplicado, cumplidor fiel de sus deberes, disciplinado, y desde luego un lector empedernido. Veo también a un joven sociable, curioso, atraído por los viajes, inquieto por todo lo que sucede a su alrededor, depurando constantemente su pensamiento, buceando en su espiritualidad, tomándose en serio la tarea de vivir. Y veo sobre todo a un hombre muy activo, que ya en esa primera juventud asume con firmeza que quiere ser el dueño de su propia existencia. Y es que a Javier Otaola le guían dos pasiones : la pasión por la Libertad (con mayúsculas) y el afán de saber. Una de sus expresiones favoritas, en las conversaciones y también en sus libros, dice “Tan malo como morir es dar la vida por perdida”.
Javier se formó con los Jesuitas, y eso marca. Educado en el Colegio Nuestra Señora de Begoña de Indautxu, cursó luego en Deusto la Licenciatura de Derecho. Ejerció como abogado y ganó las oposiciones a letrado del Gobierno Vasco, su principal tarea profesional y de la que ahora está en excedencia especial.
Javier es un hombre de Leyes, de los que creen de verdad que el Derecho es el gran invento de la humanidad para resolver sus conflictos de una manera constructiva, que es un factor de paz y de progreso. Coincido desde luego con él. No sólo en esto, en otras muchas cosas, aunque, afortunadamente, somos también personas disímiles en otros aspectos. A mí, que me gusta ser un poco perezoso y amigo, por otro lado, del detalle, la personalidad de Javier hay veces que me abruma un poco.
Me pregunto de dónde saca tiempo para hacer todas las cosas que hace, para llevar a cabo tantas actividades. Desde hace siete años Javier es el Síndico de Vitoria-Gasteiz, es decir el defensor de sus convecinos ante el gobierno de la ciudad. Una ciudad, por cierto, donde se estableció hace unos veinticinco años, y en la que se encuentra como pez en el agua. Transcurrido su primer mandato, hace dos años fue reelegido como Síndico, por unanimidad de todos los grupos políticos del Consistorio vitoriano, lo que dice más que suficiente sobre la capacidad que tiene Javier Otaola para suscitar el consenso, y además en un país como el vasco, donde esto no es fácil, como todos vds. saben.
Yo supongo que las tareas de Síndico deben ocuparle un buen número de horas, aún a sabiendas de que Vitoria es, como se ha reconocido desde hace años, una ciudad modélica en diversos aspectos. Pero para ganarse la confianza de todos no basta hacer acopio de inteligencia, sentido común y buen carácter. De todo eso tiene Javier Otaola, y en buenas dosis, pero además hay que estar al tanto de la vida de la ciudad, elaborar informes, consultas,…. en fin un trabajo que requiere dedicación, aunque los colaboradores alivien mucho la carga. Pero además de informes o dictámenes, Javier Otaola escribe mucho; le encanta escribir. Es desde hace bastante tiempo, un colaborador habitual en prensa, en periódicos como “El Correo” o en revistas como “Claves de Razón Práctica”. Mantiene además dos blogs en Internet en los que día sí y día también vuelca opiniones, anima polémicas, comunica y analiza acontecimientos en los que participa, y recoge noticias, comentarios y todo aquello que llama su atención y que desea compartirlo con los demás.
Uno de esos blogs lleva el nombre de Felicidad Olaizola, una inspectora de la unidad de investigación criminal de la Ertzaintza, lesbiana, que es la protagonista de AS DE ESPADAS, la novela que hoy se presenta en esta Casa del Libro y que fue también la protagonista de BROCHETA DE CARNE, la anterior y primera novela de Javier Otaola.
Ambos libros están encuadrados en el género policíaco, o como es común denominarlo, de novela negra, de la que Javier Otaola es un viejo y fiel amante. Tanto que le llevó a escribir estas novelas, y para ello, siguiendo el patrón clásico del género, crear un personaje.
Felicidad Olaizola es su personaje y a Javier Otaola le gusta tanto, le tiene tanto cariño, que le dedica un blog, en el que Felicidad es el eje, pero que va más allá de la protagonista de sus novelas para ser una especie de foro literario y sobre todo, de pensamiento, en torno a las mujeres, a la condición femenina. Y todo ello con vivacidad, con sentido informativo, jugando con la ficción y la realidad.
Su otro blog, titulado ¨NONOBSTANTE”, gira fundamentalmente en torno a la Masonería. Es conocida la condición de masón de Javier Otaola, que él mismo hace tiempo que quiso que fuera públicamente conocida. Y, como no podía ser menos, su actividad en este ámbito es incesante desde que se iniciara en Masonería hace ya casi treinta años.
Su vida masónica es intensa y muy amplia. Ha ejercido todos los oficios masónicos, incluido el de Presidente (o Venerable Maestro en terminología masónica), primero de la Logia ¨La Tolerancia”, aquí en Bilbao, y posteriormente de la Logia “Manuel Iradier”, en Vitoria, de la que es fundador y a la que continúa afiliado. Fue Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española en el periodo 1997-2000 y en esa época presidió también CLIPSAS que viene a ser la Federación Internacional de la llamada Masonería liberal o adogmática. Es miembro del Supremo Consejo Masónico de España (grado 33) y es uno de los hombres que ha protagonizado el proceso de recuperación y reorganización de la tradición masónica española, dándole además proyección internacional.
Son muchísimos los trabajos que ha llevado a cabo Javier Otaola en su larga vida masónica, y que le han convertido en uno de los referentes indiscutibles de la Masonería liberal española, con varios libros publicados, como “En el umbral de la logia”, “La metáfora masónica. Razón y Sentido” o “Fragmentos de un discurso masónico”.
Javier Otaola es una persona que le gusta eso que los franceses dirían “Agir dans la Cité”, es decir actuar en el espacio público, ser parte activa de la vida pública, llevando a la reflexión y al diálogo los aspectos más cruciales de nuestras sociedades y de la propia vida social, sin limitarse a su condición de intelectual, de escritor, de hombre de leyes. Es Javier una de las personas que más y mejor ha polemizado y reflexionado en España sobre la laicidad. Les recomiendo, si están interesados en el tema, su libro, “La laicidad, una estrategia para la libertad” publicado en 1999 y también uno más reciente “Ciudadanía e identidad”, de la editorial Laberinto.
Ese gusto de Javier Otaola por dialogar, por intercambiar opiniones, por reflexionar y divulgar, esa querencia que tiene por la amistad y su gran afán asociativo le han llevado a participar, por ejemplo, en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, de cuya Comisión de Álava es secretario y animador entusiasta. Es miembro también de la ONG Ayuda en Acción España y de la asociación Gesto por la Paz.
Como todo esto no le debe parecer suficiente ha creado en Vitoria un foro de debate que con el maravilloso título de ¨Club de los Iguales” invita cada mes a una personalidad destacada en su ámbito, ya sea científico, artístico, político, médico, periodístico… para que cene, ilustre y debata con un grupo heterogéneo y abierto de personas, gasteitarras antigüos y también adoptados, en un ambiente más que grato de tolerancia, libertad, y buena disposición de ánimo.
Javier Otaola es un entusiasta de las múltiples facetas que ofrece la vida. Señalaba al principio, que a Javier le atraían mucho los viajes. En realidad, como él mismo diría, es una de sus adicciones más cultivadas. Desde que le conozco, y le trato con cierta frecuencia, Javier o ha vuelto de un viaje o está preparando uno más. Me pregunto a menudo como logra compaginar todas sus incesantes actividades. Quizá utiliza como área de descanso la vieja lengua de sus antepasados, el euskera de su abuelo José, jeltzale y capitán mercante de Bermeo, idioma en el que se sumerge un tiempo todos los años y en el que ha publicado otro de sus libros “Testutxoak”, escrito originalmente en castellano.
Javier es un vasco por los cuatro costados, enamorado de su tierra, y que ha encontrado en Vitoria su ciudad ideal para vivir. Pero, fundamentalmente, Javier Otaola es un hombre de su tiempo, atraido apasionadamente por la Filosofía, la Teología, el Derecho; especialmente dedicado a desentrañar los conceptos de ciudadanía y de laicidad; apasionado por la libertad, la tolerancia y la amistad. También por el espíritu de la Ilustración; es un ilustrado de nuestra época, y por tanto, como diría él, un ilustrado “escarmentado”. Abusando de su amabilidad, me voy a permitir leer una página de su libro “Razón y Sentido. La metáfora masónica”, en la que hace un autorretrato, que dice más de lo que yo pretenda resumir aquí: “…Adoro la comida china e hindú, leo literatura en francés e inglés, bebo vodka ruso y sueco, cerveza belga, me comunico a través de Internet con USA, Portugal, Bélgica… me he educado con los jesuitas en Bilbao y Deusto, me he iniciado en masonería de Rito Escocés bajo los auspicios de la Logia Matritense, me he inscrito en una parroquia anglicana, me entusiasma la teología luterana alemana (Tillich) y la novela policíaca francesa (Simenon), me hincho a escuchar jazz americano y barroco italiano, mi primera novia fue una surinameña de color chocolate a la que conocí en Niza, me he enamorado y casado con una mujer andaluza, me he comprado un pequeño apartamento en las Landas francesas, veraneo en Cataluña y Valencia, me gusta el cine made in Hollywood, apadrino a un niño ecuatoriano, tengo a mis familiares difuntos enterrados en un verdadero cementerio marino en Bermeo pero también en La Paz, Entre Ríos y Buenos Aires (Argentina) y cuando quiero hacer algo exótico lo que hago es ver una corrida de toros o un partido de cesta punta. Con este magma de intereses y solicitudes ¿Qué significa realmente identidad? ¿Qué tiene que ver mi identidad, por otro lado tan abigarrada y querida, con mi proyecto político como ciudadano? ¿No es el momento de olvidarnos de las identidades políticas como esencias, como algo que es, y comenzar a pensar en ellas mas bien como algo en lo que se está siempre de paso, es decir en una estancia en el sentido criollo de la palabra?”. Fin de la cita.
El Javier Otaola que tienen ahora delante es el Javier Otaola autor de novelas policíacas. Pero conocer su trayectoria vital, acercarnos al hombre, siempre nos permitirá comprender mejor esas ficciones protagonizadas por la inspectora Felicidad Olaizola, a quien yo no sé si Javier conoció en la Academia de la Ertzantza, porque deben saber que Javier Otaola fue profesor de derecho de la primera promoción de nuestra policía autonómica. Quizá él nos lo pueda aclarar ahora. Yo solamente puedo decirles que, sin duda, Javier Otaola es un hombre que no ha malgastado su vida. Y probablemente ustedes no malgastarán su tiempo leyendo esta novela AS DE ESPADAS, de mi amigo Javier, a quien cedo ahora la palabra. Muchas gracias por su paciencia.
Valentin Díaz