Archivo para la categoría 'Semblanzas'.

Mi amiga Bernadetta.

23 August (2010)

29952_399596527415_653187415_4046855_4651921_n.jpg

¿A que es guapa?

¡ Cómo me conoce ¡

05 May (2010)

17397_729_486.JPG

El Hedonismo de Felicidad Olaizola. El hedonismo de Felicidad tiene varios aspectos; seguramente el principal es su positiva y desculpabilizada afición al sexo. Para Felicidad hay algo sagrado en el sexo, quizá por eso su jaculatoria sexual favorita sea: ¡ Dios mío¡Su condición de lesbiana, sin compromisos familiares, le da una libertad afectiva y sexual que Felicidad no desaprovecha. Su pasión por el sexo se relaciona con la capacidad que tiene el gozo sexual de vincularnos a la vida y hacernos olvidar la muerte y la temporalidad: 

“No deseaba pensar en la muerte, quería pensar en lo contrario: en el sexo. El sexo era la vida en estado puro, en bruto, con todas sus pulsiones, sus humores. El sexo era la pujanza de la carne, la carne que no quiere dejar de serlo, que no quiere hacerse ceniza, ni polvo, ni piedra, sino que quiere seguir palpitando aunque eso nos exponga al dolor y al sufrimiento.” 

El verdadero Salvador, de AS DE ESPADAS según David Ispaster.

10 March (2010)

0.jpg

“Don Salvador, “Salva” para sus amigos, era y debe seguir siendo todo un personaje. Tenía unas gotas de sangre real azteca, maya o filipina, que daban a su rostro un aire de eterna juventud.
Pero su medio natural era el mármol travertino. Era un verdadero aristócrata. También era un seductor. Y, seguramente, homosexual. Aunque carecía del menor sesgo de amaneramiento, había en él algo intrínsecamente femenino.
Pero no estaba resentido por ello. A fin de cuentas allí donde fuese siempre era el centro de las miradas. Y eso le bastaba. Pero ese aura no era de santidad. También tenía alma de “play boy”. Le gustaba estar a la última en todo. Y fantaseaba con la idea de hacer un crucero en yate por la costa dálmata. Los escolásticos habrían dicho de él que en el fondo era un frívolo. Pero los escolásticos eran unos intelectuales amargados y reprimidos. Hubiese sido un prelado perfecto.”