Archivo para la categoría 'Javier Otaola'.
Presentación de la Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea
05 August (2010)| Hora | 18 de agosto · 18:30 - 21:30 |
|---|---|
| Lugar | Palacio de Aiete DONOSTIA-San Sebastián |
| Literatura & Libertad/Literatura eta Askatasuna | |
| Más información | Presentación de la Asociación de Escritores de Euskadi/Euskadiko Idazleen Elkartea en San Sebastián |
A la presentación acudirán el Concejal delegado de Cultura del
Ayuntamiento de San Sebastián, Denis Itxaso y Mikel Toral, Director de
Promoción de la Cultura del Gobierno Vasco. Por parte de la AEE/EIE, Luisa Etxenike, Alex Oviedo, y Eli Tolaretxipi.
http://www.escritoresvascos.com/
Tras esta breve introducción sobre los objetivos de la Asociación, se desarrollarán siete microconferencias de unos cinco minutos de duración cada una en torno al tema LITERATURA Y PLACER/LITERATURA ETA GOZAMENA seleccionadas por varios autores pertenecientes a la AEE/EIE.
Se seleccionarán otros tantos textos en euskera o castellano, muy breves, propios o de otros escritores que tengan relación con el tema propuesto y que serán leídos por las actrices Ana Miranda y Carmen Pardo.
Entre los escritores de la AEE/EIE, además de los ya citados, se contará con la colaboración de Mila Beldarrain, Javier Maura, María Eugenia Salaverri y Javier Otaola.
¡¡¡ El Otaola espiado por una trama dentro de la Ertzaintza ¡¡¡ [Es verdad, no es literatura]
10 July (2010)Felicidad Olaizola entrevista a Javier Otaola
Felicidad: ¿Qué te parece eso de que una trama en la Ertzaintza se dedique a espiarte a tí y a otras digamos personalidades?
Javier Otaola: Desde el punto de vista de nuestro régimen de garantías civiles y políticas es un escándalo, y una desgracia. Es inquietante saber que “el poder” en cualquiera de sus formas te espía, -y la trama de la que habla la prensa es una trama de poder- pero por otro lado desde un punto de vista más frívolo y literario ¿no es emocionante suponer que tu vida pueda merecer esa ilustre curiosidad? ¿Seré yo también una personalidad… después de todo? ¿Ese espionaje supone que “el poder de la oscuridad” teme algo de mí? ¿Me permitirá ese dudoso honor pedir “caché” en los platós de la televisión? ¿Saldrá de aquí una buena idea para mi nueva novela? ¿No es esta la prueba de que la realidad supera a la ficción?. Me esfuerzo en inventar tramas literarias que indaguen en el lado oscuro de la realidad y resulta que el lado oscuro está junto a mí, a mi lado…observándome. Quizá los de la trama crean las tonterías de Francisco Franco, Ricardo de la Cierva o de César Vidal y suponen que formo parte de un conspiración judeo-masónica…La estupidez siempre se abre camino. Todavía no sé que pensar, no sé si reirme o llorar.
Felicidad: Animo a las lectoras y lectores de mi BLOG para que contacten con Otaola en su blog y le manifiesten sus opiniones al respecto.
http://nonobstante.blogspot.com
Noticia: Fuente EL CORREO
“El consejero de Interior, Rodolfo Ares, ha confirmado hoy que su Departamento no prestará asistencia jurídica a los dos ertzainas presuntamente implicado en la trama de espionaje de Alava y ha asegurado que la Consejería que dirige va a ir “hasta el final” colaborando en la investigación de este asunto porque “si los datos se confirman” se trata de una cuestión “gravísima”.
…/…
El titular vasco de Interior ha subrayado que la investigación está bajo secreto de sumario, aunque ha explicado que su Departamento va a seguir colaborando con el juez para que se esclarezcan los hechos, porque “el Gobierno vasco, el Departamento de Interior y el conjunto de la Ertzaintza somos los más interesados en que esta cuestión se esclarezca”.
En ese sentido, ha indicado que su Consejería ha tomado la decisión de apartar “inmediatamente” a los dos ertzainas imputados de su actividad de la Unidad de Información de Alava y se ha abierto “el correspondiente expediente que, además de lo que sean las conclusiones del juez, seguirá los cauces reglamentarios para depurar, si fuera necesario, responsabilidades”.
“Que nadie tenga ninguna duda de que vamos a ir hasta el final, no sólo colaborando con el juez, sino también en todo lo que hace referencia a disciplina interna, porque si los datos que se están trasladando a través de los medios de comunicación se confirman, esta es una cuestión gravísima, y, por supuesto, el Departamento de Interior del Gobierno vasco va a actuar para depurar las responsabilidades a que hubiera lugar”, ha remarcado.
AFECTADOS
En relación a las personalidades políticas presuntamente afectadas, entre las que se encuentran el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz, el presidente del PP alaves, Alfonso Alonso, el secretario general del PSE en Álava, Txarli Prieto, el sindico de Vitoria, Javier Otaola, el ex presidente de la patronal alavesa, José Manuel Farto, o el presidente del Senado, Javier Rojo, Ares ha explicado que, “en el momento en que tengamos información que podamos transmitir o el juez nos autorice a trasladar esa información a los presuntos afectados, lógicamente lo haremos, aunque no es el momento, porque estamos bajo secreto de sumario”. ”
Textículos
08 July (2010)Comunicación: El caso Felicidad Olaizola.
05 May (2010)
…de modo que junto al hilo argumental de la investigación policial en la que se ve comprometida la protagonista se enhebra una sub-trama que gira en torno al análisis y la descripción del sentido individual que de su propia vida hace Felicidad; asistimos como lectores a un doble proceso de investigación, de un lado, la investigación policial y judicial típica de la novela negra y por otro lado una investigación que podríamos llamar existencial que se desarrolla a través de los pensamientos, las referencias y relaciones que establece Felicidad consigo misma, con sus amantes y amigos, con sus compañeros de trabajo, con el mundo que le rodea, sus contradicciones y sus dudas.
Presentación de AS DE ESPADAS por Luis Miguel Fuentes
04 February (2010)
Luis Miguel Fuentes.
Se trata de que los revólveres se acaricien como halcones, de que las puertas resulten sospechosas, de que den miedo los saleros, de que las pisadas avisen tarde, de que los cajones tengan otro oficio, de que los muertos te guarden el secreto. Y, seguramente, se trata de algo más. La novela negra no es en sí el crimen, sino ese Transiberiano que lo lleva, ese museo que lo viste, esos pájaros que lo anidan, esas esquinas que lo encuentran, esas almas que lo trabajan, lo comprenden, lo desean o lo lloran. En la buena novela negra, el muerto o el chantajeado o la joya o la apuesta sólo son excusas para traernos las historias y equipajes que dejan el bien y el mal en su filo, en su penumbra. En esta penumbra deben estar todos, el cadáver y su viuda, el detective y su perchero, el inocente y su coartada, el criminal y su soga. Por eso tiene que haber un poco de belleza en el cadáver y un poco de maldad en los absueltos, un poco de ternura en los borrachos y un poco de frivolidad en la policía, un poco de violinista en los asesinos y un poco de violador en los mirones. Todo esto es lo que hace que una noche sea buena para un crimen digno de ser contado, resuelto y disfrutado.
Se trata, pues, bajo aquellas farolas que cortaban los sombreros o no, de esa penumbra del ser humano, en la que el crimen tiene más dudas que celo, en la que el mal y el bien se reparten en muchos bolsillos, en la que la posibilidad de cruzar la línea aparece con el vértigo y la inevitabilidad que tienen unas vías de tren o unas piernas de rubia fatal. Creo que esto le fascina a Javier Otaola, de ahí su idilio con la novela policíaca. No trata este libro de contar la agudeza de un detective, ni de desentrañar sin más el acertijo que esconde el muerto como una ganzúa, sino sobre todo de cómo puede convertirse alguien en suicida o en asesino, o mejor, de cómo el destino escoge al suicida o al asesino entre todos los que podrían serlo. La protagonista de esta novela, la ertzaina Felicidad Olaizola, menciona que para resolver el caso “hay que descubrir la historia” de ese hombre que ya es cadáver como una polilla. Esta historia del muerto, que es más que su postura y más que su solución, y la historia de su porqué, que incluye a todos los que lo contemplan, hacen esta novela.
Yo creo que Javier Otaola ha hecho en As de espadas una novela negra clásica, aunque distinta. No va de detectives con saxofón o petaca, ni de revólveres sobre las mesas como cajas de música; no hay duros de casino ni frases lacónicas ante el disparo o el cigarrillo. Su clasicismo es el de esa antigua exploración de la frontera de oscuridad del ser humano, de la ambigüedad y el roce del bien y el mal, cuando todos podríamos estar muertos en la alfombra o sosteniendo el veneno o buscando una explicación para nuestra miseria, nuestra salvación, nuestra cobardía o nuestra vida alrededor de ese crimen que nos convoca. Esa intimidad con el crimen que les pregunta de cerca a todos los personajes, e incluso al lector, quiénes son: ahí está, me parece, el clasicismo de la novela negra.
A la vez, la novela negra de Otaola también es diferente. Nos lleva al País Vasco, tan lejos de aquellas películas; un País Vasco con sus cuadrillas de amigos, con sus sacramentos tan propios, con su sociedad complicada y boscosa; y nos presenta a una protagonista mujer, ertzaina, lesbiana, como una inversión de todos los amaneramientos del género policíaco. Felicidad Olaizola es un personaje construido con fuerza, detalle y yo creo que cariño, que llena la novela con sus sensaciones y hasta con sus orgasmos efervescentes tanto como el muerto con su silueta. No hay caricatura en ella, como no la hay en el resto de personajes de As de espadas, vívidamente humanos: concejales del PNV, miembros del Opus Dei o de la Masonería, profesionales de bienestar engañoso, esposas equívocas o amantes levemente arácnidas. A todos ellos los reúne Otaola con la excusa de un suicidio, quizá un asesinato, en un escenario, una casa de retiro del Opus Dei, que él tiene la habilidad de convertir en un personaje más, algo así como lo era Manderley; y los reúne para desmenuzarlos e interrogarlos en todas sus pasiones, esperanzas y debilidades.
Debo confesar que me sorprendió al principio que Javier Otaola escribiera novela policíaca. Yo lo conocí por un ensayo suyo sobre Masonería que, por cierto, me terminó de animar para solicitar mi ingreso. Javier Otaola, que sabrán ustedes que es abogado, letrado del Gobierno vasco, Síndico y Defensor vecinal de Vitoria, y que además fue Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española, me pareció en aquel libro un intelectual y un masón muy bien pertrechado de filosofía y latines, un humanista en el justo sitio entre la realidad y el optimismo, con una profunda preocupación por la ética y la convivencia, cosa que se puede comprobar en todas sus obras y en sus habituales colaboraciones en prensa. Este librepensador inquieto y comprometido, muy leído y muy pensado, “calvinista in péctore” como él se denomina, afable y a lo mejor un poco curil, ilustrado en el sentido más kantiano, no sé por qué no me cuadraba escribiendo novela negra. Recuerdo que cuando publicó Brocheta de carne, el primer caso de Felicidad Olaizola, a mí me pareció como si, de repente, hubiera abandonado sus utensilios de pensador como los de un médico o un fumador de pipa para meterse de verdad a cocinero. Seguro que él lo explica a continuación, pero creo que ya lo entiendo: En el crimen, o alrededor del crimen, está el ser humano midiéndose con su oscuridad. Eso es lo que él quiere contar.
Ahora, les dejo con el autor. Y, por favor: aunque resulte sugerente, intenten si es posible no asesinar a nadie hoy.










