Archivo para la categoría 'Bravas mujeres'.
Emerging women
07 September (2010)Ana de la Reguera
31 August (2010)Viva Ayaan Hirsi
30 August (2010)

Former Dutch politician Ayaan Hirsi Ali wrote the film, Submission: Part 1, that led a Muslim extremist to shoot its producer, Theo van Gogh. Ali was born in Somalia and claimed refugee status in Holland in the early 1990s. Some see her as a heroine of free speech, others condemn her. Ali’s new book, The Infidel, explores her troubled childhood.
You were brought up a devout Muslim. What made you turn against the religion?
I knew no better than to follow the path my parents had laid out for me. I didn’t question it seriously until after 9/11. Bin Laden defined the world into Muslims and non-Muslims, and these had to either be converted or killed. I asked myself where I stood after I saw the pictures of people jumping out of the World Trade Center. As a Muslim I had to ask if I agreed with that. I was saddened to see Bin Laden’s citations were from the Koran and were consistent with the Islam I grew up with. It is just that we were passive until then. Now we had to take sides. I had completed a political science degree and could no longer use ignorance as an excuse. I had to make my own path.
Viva Shiva Nazar Ahari
30 August (2010)Shiva Nazar Ahari (born 1984) (Persian: شیوا نظر آهاری) is a notable Iranian human rights defender and a member of the Committee of Human Rights Reporters. She has been arrested several times by the Islamic regime of Iran for defending human rights. The last time was 14 June 2009 and she was held in Evin prison until September 23, 2009 when she was released on an equivalent of a $200,000 bail. [1]. She was in solitary confinement for 33 days.[2][3] On December 21, 2009 she was arrested once again while traveling to the funeral of Grand Ayatollah Hossein Ali Montazeri along with several other activists.[4]
http://en.wikipedia.org/wiki/Shiva_Nazar_Ahari
+ http://persian2english.wordpress.com/2009/12/21/number-of-activists-arrested-on-the-way-to-qom/
Sakineh Mohammadi Ashtiani.-
28 August (2010)13 de julio de 2010: Autoridades iraníes afirman que se revisará la condena a lapidación, pero que se mantiene la pena de muerte.
Una mujer iraní podría ser ejecutada tras haber sido torturada por presunto adulterio.
En 2006 Ashtiani fue declarada culpable de mantener una “relación ilícita” y recibió 99 latigazos. Desde esa fecha, Ashtiani, de 43 años de edad, está en prisión, donde se retractó de la confesión que hizo bajo la coacción de los latigazos.
Hace poco fue llevada a rastras ante un tribunal y juzgada de nuevo. Volvió a ser declarada culpable y en esta ocasión, a pesar del castigo que ya había sufrido, fue condenada a morir por lapidación. En esta brutal práctica, se envuelve fuertemente a la mujer en una tela blanca desde la cabeza a los pies, luego se la entierra en arena hasta los hombros y después se la acribilla con piedras de gran tamaño hasta que muere.
A última hora de la tarde de ayer, el gobierno iraní negó los informes según los cuales Ashtiani será ejecutada por lapidación, aunque la ejecución podría realizarse con otro método, probablemente el ahorcamiento.
Activistas iraníes de derechos humanos bien informados y Amnistía Internacional dudan de la veracidad de esta declaración y siguen muy preocupadas por la suerte de Ashtiani.
No debemos permitir que Ashtiani se convierta en otra víctima del trato degradante e inhumano que se ha convertido en realidad cotidiana para la mujer en Irán. Suma tu voz y anima a otras personas a que sumen las suyas.
Actúa contra la práctica de la lapidación; actúa contra los abusos a que son sometidas las mujeres, firma esta petición.
El horror, la ignominia, la infamia, la brutal cobardía, la bajeza moral, la torpe estupidez de la lapidación
25 August (2010)Un grito de rabia contra las lapidaciones.
13 August (2010)EL PLURAL
Integrismos, religiones y mujeres
Hace escasos días los talibanes han ejecutado con tres tiros en Afganistán a una mujer, de treinta y cinco años y embarazada, tras propinarle doscientos latigazos como castigo público de humillación. Bibi Sanubar era una mujer viuda que estaba embarazada de un hombre con el que mantenía relaciones. Simplemente ser humana, ése era su delito.
Amnistía Internacional lleva semanas recogiendo firmas para anular la sentencia a muerte de Sakineh Ashtianí, una mujer iraní condenada a morir lapidada tras un supuesto adulterio. Su abogado, un letrado especializado en la defensa de los Derechos Humanos, tras estar varios días en paradero desconocido, se encuentra actualmente en Oslo a la espera de que le sea concedida la protección que ha solicitado a las autoridades noruegas, porque en su país corre serio peligro.
No son, en absoluto, casos aislados. Son numerosas y recurrentes las muertes de mujeres, homosexuales y niños árabes a manos de integristas religiosos que pretenden cumplir los brutales preceptos del Corán, el libro “sagrado” de los musulmanes. Mujeres quemadas con ácidos por negarse a casamientos impuestos, o apedreadas hasta la muerte por ejercer su libertad afectiva o sexual, jóvenes mutiladas por querer escapar de los abusos de sus maridos forzosos, niñas obligadas a casarse con adultos y a depositar en ellos su integridad, niños hambrientos mutilados de pies o de manos por robar una fruta del mercado….
¿En qué mundo vivimos?, ¿hasta cuándo las “locuras” de los idearios religiosos, idearios que no se sostienen si no es con la inducción al fanatismo y a la falta de razón?, ¿hasta dónde puede llegar la maldad y la barbarie a las que inducen unas normas anacrónicas concebidas para someter a los pueblos? ¿Hasta qué disparate
contra la natura humana se puede llegar en nombre de supuestos dioses y sus supuestos mandatos que, alegando la búsqueda del supuesto bien de la humanidad, lo
que hacen es vulnerar toda postura ética y moral frente al mundo y a la vida?
Es indignante comprobar el gran abanico de crueldades que se pueden llegar a cometer en pos de una simple e indemostrable idea. Charles Chaplin decía que no creía en ningún dios por puro sentido común, y Voltaire decía que los dioses son siempre producto de la estupidez humana. Y la verdad es que cuesta creer lo contrario cuando se constata que, una y otra vez, las religiones y sus dogmas se dedican, de un modo u otro, a anular la libertad y la felicidad humana, a masacrar la razón y la moral natural de los hombres, a vulnerar de la manera más vil los derechos civiles y humanos que, paradójicamente, dicen hipócritamente defender.
Los ciudadanos demócratas, las mujeres occidentales (que ya hemos superado la opresión de dogmatismos misóginos y represores), las personas mínimamente
comprometidas con los Derechos Humanos no podemos cerrar los ojos ante este tipo de actuaciones que siguen ocurriendo impunemente en buena parte del mundo. Aunque sólo sea a título de compromiso moral, estamos obligados a solidarizarnos con estas mujeres, con estos seres humanos que siguen siendo víctimas en el siglo XXI, como Bibi Sanubar y Sakinéh Ashtianí, de la más repulsiva vulneración de algo que es realmente “sagrado”, la libertad y la dignidad humana. Y no podemos porque, como decía Martín Luther King, es mucho más preocupante el silencio y la desidia de los buenos que el propio grito de los violentos.
Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica










