
Fue profesor de Derecho en la Academia de la Ertzaintza, ¿qué nos puede comentar de esta experiencia?
Sí, lo fui en su primera promoción, ( 1982-83) en un momento histórico apasionante porque emergía una institucionalidad vasca al amparo de la nueva situación democrática creada por la Constitución de 1978 y por el Estatuto de Gernika. Fue una experiencia fantástica, quizá entre otras razones porque todos éramos muy jóvenes, y fue en ese momento que se me ocurrió la idea de que la Ertzaintza era muy fotogénica, y a la vez muy literaria, y que se merecía una saga de novela policíaca. Allí nació mi personaje Felicidad Olaizola. (http://felicidadolaizola.com)
Como ex - Gran Maestro de una logia parece el más indicado para explicar qué es la masonería…
Me inicié en masonería en el año 1981 en la Logia Tolerancia de Bilbao, y fundé con otros hermanos la Logia Manuel Iradier ( http://rlmanueliradier.org) en Gasteiz, en 1993. La masonería es una forma peculiar de asociacionismo, es una fraternidad de personas que asumen la metáfora de la construcción –la construcción personal y la construcción social- como imagen de la condición humana y que se reúnen para “filosofar” sobre la vida sin ser filósofos profesionales.
A partir de ahí, que cada uno piense lo que quiera.
¿Cómo consigue compaginar el trabajo y la literatura con la vida familiar?
Bueno, pues como decía San Agustín siendo “trapero del tiempo” y robando días, horas y minutos de aquí y de allá para leer y escribir.
¿Qué tiene para usted de especial la ciudad de Barcelona?
Barcelona es una maravillosa ciudad, abierta al Mediterráneo y al mundo, que bulle de actividad cultural y en la que hay una estupenda tradición de novela policíaca, es la ciudad de Manolo Vázquez Montalban, la ciudad de Pepe Carvalho, de Negra y Criminal, y de tantos amigos y aficionados a esta literatura fascinada por el lado oscuro de la sociedad y del hombre. La ciudad del modernismo, de Gaudí y la Sagrada Familia, de Ferrer i Guardia, del Liceu, de los restaurantes de pescado y arroz caldoso de la Barceloneta, de la Ramblas… Es una ciudad en la que tengo muy buenos amigos y muy buenos recuerdos, que visito con frecuencia.
LITERATURA
¿De dónde le viene su afición a la literatura?
Como suele ser habitual los buenos lectores se suelen hacer en la infancia –aunque hay excepciones- y me enganché a la lectura como “intensificadora” de la vida siendo niño leyendo a Julio Verne, a Mark Twain, Defoe, Swift, Dickens, Enid Blyton, Richmal Crompton, en ediciones juveniles ilustradas, y de ahí pasé a lecturas cada vez más exigentes y comprometidas como Montaigne, Dostoyevsky, Flaubert, Galdós, Baroja, Nabokov, Borges, …como pensadores Ortega y Gasset, Raymond Aron, Salvador Pániker, Fernando Savater, y empecé pronto con la literatura policíaca y de suspense con Agatha Christie, Simenon, Vazquez Montalban, Juan Madrid, Hammet, Raymond Chandler, P.D. James, Highsmith,
¿Podría recitar algún poema de memoria?
La verdad es que no. Mi interés por la poesía ha llegado mucho más tarde en mi vida, y mi memoria no está para sobrecargas. En poesía mis autores preferidos son diversos y hasta contradictorios: Antonio Machado, Fernando Pessoa, Antonio Ramos Rosa y Walt Withman.
¿Cuándo empezó en esto de la literatura?
Mi trabajo siempre ha estado relacionado con la escritura, como abogado del Gobierno Vasco mi desempeño profesional era escribir sobre derecho, nuestro sistema procesal es mayoritariamente escrito; de ahí pasé a escribir artículos de opinión en prensa, y finalmente me decidí a escribir una novela policíaca que se publicó en 2003 : Brocheta de carne, (Haranburu Editor) he escrito también ensayos como Laicidad, una estrategia para la libertad, (Barcelona 2000) o La Metáfora masónica (1999), y acabo de entregar a mi agente una segunda novela policíaca, protagonizada también por Felicidad Olaizola, que se titulará Buenos chicos.
¿Qué opinan las personas de su entorno sobre su condición de escritor?
No sabría muy bien qué decir, la gente de mi entorno es muy educada y quizá no se atrevan a decirme crudamente lo que piensan. Supongo que lo consideran una afición, más o menos excéntrica y que me juzgan con benevolencia.
¿En qué tipo de escritor se encuadraría usted? ¿Disciplinado, impulsivo…? ¿Se lo toma como un trabajo más o como una pasión?
Mi trabajo es el Derecho y en este momento la defensa y promoción de los derechos de los ciudadanos de Vitoria-Gasteiz en su relación con el Ayuntamiento y sus sociedades municipales, la literatura para mí es una forma de “religión”, algo que me da sentido, que me inspira en mi vida personal y que de una manera simbólica me permite intensificar y multiplicar mi vida real permitiéndome vivir otras vidas imaginarias. Pienso que la literatura nos permite vivir literariamente. Soy un escritor que trabaja siguiendo impulsos, imágenes, momentos de inspiración, pero lucho también por someterme a ciertas disciplinas.
Algún maestro al que admire y por qué
Admiro a muchos, no soy tacaño en mis admiraciones: en relación con el género policíaco quizá me han podido influir autores como Ed McBain, Simenon, o P.D James.
¿Qué tipo de gente compra sus libros?
Eso sí que no lo sé. No he tenido suficiente “feed back” de mis lectores para poder hacerme con una idea de qué tipo de gente me lee. Quiero pensar que gente buena e inteligente.
¿Qué es lo mejor y lo peor que le ha sucedido desde que se dedica a la literatura?
No me ha sucedido nada especialmente malo ni bueno, pienso que aunque llevo seis libros publicados, soy un escritor principiante, y vivo pensado que lo mejor está todavía por llegar.
¿Qué libro le gustaría haber escrito?
La novela de Simenon El hombre que miraba pasar los trenes (L’homme qui regardait passer les trains) (1938)
¿Qué opina de la recurrencia en los mismos temas que marcan la novela actual? (La Iglesia, la arquitectura etc.)
La literatura comercial está abusando de algunos temas: iglesias, templarios, códigos secretos…conspiraciones, ángeles y demonios.
En la actualidad ¿Qué predomina la literatura o el negocio?
Creo que la actualidad en eso no es diferente de otros tiempos salvo en los grandes números. Hay como siempre literatura de valor permanente, y otra más pasajera. Cada uno es muy libre de leer lo que prefiera. Algunos de los grandes escritores del XIX fueron escritores muy comerciales que publicaban “folletones” por fascículos…y sin embargo hicieron gran literatura.
Muestra predilección por el género policíaco ¿Cuáles son los ingredientes que lo caracterizan?
El género policíaco es un tipo de literatura que encuentra su inspiración en el dramatismo moral que encierra la violencia criminal y la persecución de esa violencia por parte de la Ley. Es una literatura que puede permitirnos la reflexión y la crítica social, buceando en el lado oscuro de la sociedad, y también nos invita a mirar las pasiones –homicidas- que pueden anidar en el corazón de cualquier persona.
El relato policíaco, la homosexualidad, la masonería ¿Qué otros temas predominan en su obra?
Me interesa la homosexualidad femenina, -el lesbianismo me parece muy literario-, mi personaje central Felicidad Olaizola es lesbiana.
Te confesaré un secreto, incluso como heterosexual me atrae el amor lésbico, la imagen de dos mujeres hermosas besándose me impresiona y me parece sublime.
La masonería es una aparición circunstancial en mi novela Buenos chicos, como un elemento más del paisaje de Bilbao.
Díganos, ¿quién es Felicidad Olaizola?
Felicidad Olaizola es un personaje literario construido con algunas imágenes que quedaron grabadas en mi retina durante la época en la que trabajé como profesor en Arkaute, y luego con fantasías y estímulos de mi propia imaginación.
El que quiera conocer toda su biografía no tiene mas que visitar su blog :http://www.felicidadolaizola.com/index.php?page_id=3
ÚLTIMA NOVELA
Sobre su última obra ¿Cómo definiría en pocas palabras su novela “Buenos chicos”?
Felicidad Olaizola, recién llegada de unas vacaciones calientes en el Caribe, se hace cargo de una investigación delicada, ya que se trata de un extraño suicidio en una casa de retiro del Opus Dei en la que se encontraban reunidos un grupo de viejos amigos, conmemorando su llegada a la cincuentena.
La investigación le obliga a entrar en contacto con un puñado de personas importantes y grandes fortunas de la ciudad de Bilbao: un empresario de pompas fúnebres, un cirujano estético, un abogado del Gobierno Vasco, un arquitecto concejal de urbanismo, un alto funcionario de la Comisión Europea, un sacerdote,…
¿En qué se inspiró para escribirla?
Me inspiré en la experiencia de haber estado en varias ocasiones en una hermosa Casa de Retiro del Opus Dei en Bilbao, un lugar maravilloso que sin embargo podía muy bien ser el escenario de una tragedia como la que relato en mi novela.
¿Por qué se titula “Buenos chicos”?
Es un título levemente irónico que pretende señalar cómo también “los buenos” pueden tener, y de hecho lo tienen, un lado oscuro.
¿Qué pretende comunicar al lector?
Que el corazón humano es misterioso y encierra cumbres de luz y abismos de oscuridad.
¿Cree que será un éxito?
¡Ojala¡
Si su novela fuera una película ¿Cuál sería?
Creo que la novela Buenos chicos es muy cinematográfica, podría parecerse a cualquiera de las películas del Inspector Maigret, más allá de que en el caso de Maigret nos encontramos con un policía francés, cincuentón y misántropo, y en el caso de Felicidad Olaizola, la protagonista es una inspectora (oficial) de la Ertzaintza, treintañera, lesbiana y enamoradiza.
¿Nos podría adelantar algo sobre su próximo proyecto literario?
Estoy trabajando sobre el siguiente caso de Felicidad Olaizola que se va a desarrollar en Vitoria, y que he titulado “El caso del anticuario” en el que el crimen y su investigación ponen en relación a Felicidad con una red de ladrones de arte, un grupo islamista, y un club lésbico de la ciudad.